MARCHA (I)
Al contrario de lo que nos quieren hacer creer, somos todos argentinos, estas no son marchas del odio como TV pública nacional nos dice, pues son marchas de amor, amor por nuestra patria, por la libertad, es por esto que todos los sectores sociales deben de participar. Convocamos a las Madres del Pañuelo Negro, jubilados, docentes, autoconvocados, sectores sociales altos, medios y los más humildes, es decir, a todos sufrimos la inflación, la inseguridad, la falta de empleo, la injusticia, por eso todos los que amamos este país, a la Constitución salgamos este 8 de noviembre, sin miedo a nada, con la frente en alto, a cantar juntos nuestro himno nacional, porque aquí no existen figuras políticas. Sólo recordarle al Gobierno que trabaja para nosotros y que nos debe respeto y una mejor calidad de vida.
Mónica G. Brito
Buenos Aires 660
San Miguel de Tucumán
AL MARCHA (II)
Con respecto a la carta de Oscar A. Beltrán (5/10), digo que el solo hecho de protestar hace evidente el descontento de la sociedad con las políticas en materias de inflación, inseguridad, salud y demás temas patentes, por consiguiente, esta protesta significa proponer un cambio a las políticas vigentes en tales problemáticas aunque no sea de manera expresa y formulada, ya que los funcionarios públicos son los encargados de dar solución a esas problemáticas. Para ejercer un derecho tal como es el del peticionar a las autoridades, expresado en la Constitución, no es fundamental la presencia de un diputado o de un senador, pero sí es necesario que el representante elegido responda a la voluntad común de la sociedad civil, ya que es para lo que fue elegido. Esta petición por parte de la sociedad tiene suficiente voz pública por sí misma. Es menester que los funcionarios encargados del bien público den respuestas a los reclamos porque, de lo contrario, la sociedad no se siente representada y el poder de los que ejercen los cargos públicos pierde consentimiento y legitimidad.
Álvaro Mariano Zelarayán
alvaro_mariano_06@hotmail.com
AGRESIONES DE LOS FORISTAS
Soy uno más de tantos lectores de LA GACETA, como de muchos otros diarios nacionales, provinciales e internacionales. Lo que me causó mucha angustia fue leer a los diferentes comentaristas en los foros; pareciera que muchos están sentados esperando que alguien ponga su punto de vista para salir a enfrentar. Pareciera que no estar de acuerdo con las distintas medidas de este modelo K es un acto terrorista; que los que quieren expresar sus inquietudes, son los gorilas redivivos; que los que tenemos trabajo, vivienda; un vehículo y nos sacrificamos para salir adelante -los llamados clase media-, son un estorbo para este modelo nacional. Pareciera que esto es una guerra entre argentinos, entre hermanos, entre vecinos. Veo que hemos perdido el sentido común. ¿Alguien se preguntó qué quiere el ciudadano común o le preguntó al que cosecha limones o arándanos si le importa el conflicto Gobierno-Clarín? Creo que a ellos, como a muchos argentinos, sólo les importa llegar con su sueldo para poder vivir. Los diferentes agravios que se dicen entre lectores y siempre son los mismos los que usan exabruptos para expresarse como defensa, hacen pensar que son pagados para estar atentos a las notas del diario y por añadidura a contestar. Pareciera que tienen un manual preimpreso con lo que tienen que decir... Creo firmemente que las ideas deben defenderse, pero siempre con diálogo sin usar ofensas. No debemos olvidar que estamos bajo un mismo manto y es el de la celeste y blanca.
Claudio Ybrahim
claudio_ybrahim@hotmail.com
LA SOJA (I)
Algunos de los datos que aporta el lector Miguel Röhmer (carta del 6/11) son ciertos; pero no es el "yuyo" que él pretende que sea ni el responsable de la pobreza creciente que tiene otras causales totalmente ajenas al cultivo. Los agroquímicos contaminan con mucha más incidencia cultivos hortícolas, en especial a la frutilla. Los aditivos y conservantes en bebidas, energizantes y comidas elaboradas afectan la salud de todos, y me gustaría que el lector nombrara alguna actividad agropecuaria no contaminante y que sirviera para alimentar a la creciente población en la medida de sus necesidades. Hoy, la expansión del cultivo de la caña de azúcar, está desplazando al de la soja, y el motivo es principalmente económico. Si hubiese una adecuada legislación que permitiera planificar una agricultura racional, asegurando una adecuada rentabilidad a los productores, de seguro, estos se subirían al barco; pero luego de una sequía en el norte que ha causado grandes pérdidas y de una inundación de millones de hectáreas en el sur, me gustaría que Ud. elaborara una propuesta para el salvataje de los productores, que hoy se están endeudando fuertemente para poder hacer la nueva siembra.
Arturo Rodríguez Rengel
arrengel@hotmail.com
LA SOJA (II)
Lector Miguel Röhmer (carta del 6/11), tiene usted razón, el yuyo vino para quedarse con promesa de una riqueza, ¡que sí dio! ¿Pero dónde está? El aumento de la pobreza no fue a causa de la falta de retenciones, sino de quien utiliza las retenciones.
Luis Antelo Bravo
luisantelobravo@yahoo.com.ar
EDUCACIÓN MEDICA (I)
Respecto de algunas respuestas de lectores acerca de la entrevista al doctor Daniel Heissenberg (30/10) sobre la enseñanza de valores a los alumnos de Medicina, quiero expresar algunos desacuerdos. Si bien celebro la iniciativa de tratar este tema tan relevante en un encuentro de educación médica, lo haría extensivo con igual énfasis, "a todos los niveles educativos", en primer lugar el hogar y luego la escuela primaria y secundaria. Me parece poco afortunado hacer generalizaciones sobre la profesión médica, pero más grave aún es utilizar términos como cinismo, deshonestidad, falta de escrúpulos y fines comerciales, "manchando en un dudoso comportamiento a todos los que ejercemos el arte de curar", cuando sobran ejemplos de médicos humanos y sacrificados que honran la profesión con su saber y conducta. Pero el mayor peligro radica en que estas afirmaciones van dirigidas a una sociedad actual cargada de agresividad y mensajes contradictorios; confunde autoridad con autoritarismo, normas de convivencia social con medidas punitivas, libertad con irresponsabilidad, ignorancia con despreocupación o negligencia, confunde a los más jóvenes por su "inmadurez psíquica" y a los mayores por su "inmadurez social", que no les permite responsabilizarse de muchos de sus actos, en especial de aquellos derivados de sus descuidos u omisiones. Justamente esta "sociedad actual inmersa en una crisis de valores sin parangón, en la cual el discepoliano cambalache es un poroto", no es la más indicada para interpretar esta generalización so riesgo de tomar posturas equivocadas. Por último, quisiera subrayar un aspecto en el que sí estoy totalmente de acuerdo; es imprescindible "educar para el cambio", por lo que se hace necesario "utilizar todas las oportunidades que se presenten para enseñar actitudes y conductas", los padres a los hijos, desde los primeros años de la vida, donde se cimenta el aprendizaje del respeto por el otro, volver a incorporar en las escuelas la disciplina "moral y buenas costumbres", como en los lejanos años de la primaria. En síntesis, estoy convencido de que este no es sólo un problema de educación médica, sino de educación social y dirigencial, si bien llevarlo a cabo en las escuelas de Medicina será de fundamental importancia para fortalecer la relación médico-paciente, acto máximo de una profesión eminentemente humanística y lograr una formación basada en valores morales sólidos, preparatoria para que su futuro desempeño sea no sólo técnicamente correcto, sino además éticamente adecuado.
Miguel Ángel Sáez
Muñecas 616, 4º "C"
San Miguel de Tucumán
EDUCACIÓN MÉDICA (II)
Lamentablemente, vivimos una triste experiencia que deseamos compartir con nuestros comprovincianos al tener internado a un ser muy querido en la unidad coronaria de un sanatorio de pleno centro. Al dolor y al sufrimiento debido a su crítico estado de salud, tuvimos que padecer en carne propia la desconsideración y, fundamentalmente, la falta de respeto, el atropello, la indiferencia y, lo que es peor, la ausencia de humanidad hacia nosotros, su familia, así como también hacia nuestra sobrina. Nos desilusiona como seres humanos comprobar que de quienes uno espera antes que nada comprensión y contención ante nuestra desesperación e incertidumbre por la evolución de su enfermedad, sólo obtuvimos por parte de ellos, silencio y palabras descorteses; no tuvieron la generosidad de la compasión civilizada. El jefe médico de dicha unidad podrá tener muchos conocimientos, cursos y títulos, pero tiene que tener, ante todo, sensibilidad y don de gente, porque cuando se robotizan y hacen de la prisa y la indiferencia su método de trabajo, es lógico que se lo transmita también a sus subalternos, salvo honrosas excepciones. Dios nos libre cuando nos llegue la hora de caer en manos de esta generación de médicos y auxiliares de la medicina que han mecanizado tanto su trabajo, que han sepultado los sentimientos más nobles que deben tener al elegir esa carrera. Y por último, nos queda preguntarnos, ¿quién controla el correcto funcionamiento de esas instituciones y el proceder de sus empleados?
Graciela Mena
Pasaje Pedro de Valdivia 3.539
San Miguel de Tucumán
EDUCACIÓN MÉDICA (III)
En diversas situaciones me tocó llamar por teléfono a una empresa de emergencias médicas y las respuestas fueron siempre las mismas: un móvil que cubría la zona cercana a mi vivienda presentaba demoras. Si bien las demoras son entendibles, a causa de sus "demoras" perdió la vida un ser querido. Tal como su nombre lo indica, es un servicio de emergencias médicas, cuyo fin es asistir a la persona que, de repente, presenta una situación de salud que puede o no conllevar un factor de riesgo. Sería fundamental que mejoraren el servicio, dada su gran importancia. Una demora puede significar vida o muerte.
María Bernardita Belascuain
Avenida Bulnes 1.028
San Miguel de Tucumán